Participar es la única manera de asegurar prosperidad para todos.
Por un lado es urgente lograr que las personas se informen y participen responsablemente, enfocándose sobre asuntos que afectan a las comunidades de las que forman parte.
Por otro lado, la realidad nos dice que hay muy poca participación de personas y sociedades en temas públicos que claramente nos afectan. El reto es enorme y sobre todo, ineludible.
Si el fundamento del sistema es la "vida en la mentira", no es de extrañar que la "vida en la verdad" sea su principal peligro.