Amor, creatividad y compromiso son tres palabras que dibujan a Pablo Neruda. En su obra diversa y provocativa hay un instante especial: el de su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura el 10 de diciembre de 1971, en el que juntan la poesía, el motivo y el destino del poeta. Nos dice Neruda:
Sobre la poesía:
“Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría… en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo.”
Tres herramientas que recrea y domina el poeta Neruda: Pensar Estético, Escribir, Hacer Personal lo Público
“… los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras… Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía el anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos.”
Sobre el motivo y destino del poeta.
“Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma, con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos… Heredamos la vida lacerada de los pueblos que arrastran un castigo de siglos, pueblos los más edénicos, los más puros, los que construyeron con piedras y metales torres milagrosas, alhajas de fulgor deslumbrante: pueblos que de pronto fueron arrasados y enmudecidos por las épocas terribles del colonialismo que aún existe.”
“Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.”
Obras de Pablo Neruda.
Neruda, P. (1924). Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Nascimento.
Un libro decisivo para comprender al Neruda joven y su permanencia en lectores de varias generaciones. La Fundación Neruda lo identifica como una de sus obras más populares y uno de los poemarios amorosos más conocidos de la poesía contemporánea.
Neruda, P. (1933). Residencia en la tierra: 1925–1931. Nascimento.
Obra clave del Neruda más oscuro, hermético y existencial. Permite leer la angustia moderna, la soledad y la percepción fragmentada del mundo.
Neruda, P. (1937). España en el corazón: Himno a las glorias del pueblo en la guerra (1936–1937). Ercilla.
Marca el paso hacia una poesía más explícitamente política, vinculada con la Guerra Civil española y con la defensa de los pueblos agredidos.
Neruda, P. (1950). Canto general. Talleres Gráficos de la Nación.
Una de sus obras mayores. Convierte la historia, la naturaleza y las luchas de América Latina en materia épica y poética. El Centro Virtual Cervantes registra la primera edición mexicana de 1950.
Neruda, P. (1954). Odas elementales. Losada.
Fundamental para entender al Neruda de las cosas comunes: pan, cebolla, libro, mar, vino, tiempo. La Biblioteca Nacional de Chile señala que estas odas cantan sentimientos y objetos tangibles de la realidad cotidiana.
Neruda, P. (1958). Estravagario. Losada.
Muestra un Neruda más irónico, conversacional, autocrítico y libre formalmente. Es útil para ver la evolución posterior a la épica de Canto general.
Neruda, P. (1959). Cien sonetos de amor. Editorial Universitaria.
Obra importante para leer su poesía amorosa madura, especialmente en relación con Matilde Urrutia y con una visión más terrestre del amor.
Neruda, P. (1974). Confieso que he vivido: Memorias (M. Urrutia & M. Otero Silva, Eds.). Seix Barral.
Texto indispensable para entender la autoconstrucción de Neruda como poeta, viajero, diplomático, militante y testigo del siglo XX. El CVC registra esta edición póstuma preparada por Matilde Urrutia y Miguel Otero Silva.



