En el ambiente comunicativo actual domina la capacidad de inventar narrativas sobre cualquier cosa, sin necesidad de comprobar lo que se afirma. Las voces críticas que proponen cambios de fondo son frecuentemente marginadas, pero no dejan de oírse y procurarse. Una de estas voces es la de Slavoj Žižek, filósofo esloveno que pone en nuestro camino propuestas y argumentos provocadores. En sus escritos cuestiona la idea de progreso lineal, la tecnología y la crisis del sujeto. Entre sus trabajos más recientes destacan: Contra el progreso (2025) y Punto cero (2026).
Respecto de la idea de “progreso” Žižek critica el uso ideológico de este concepto como relato tranquilizador, usado frecuentemente para justificar continuidad de intereses políticos y económicos, aun cuando se acumulan crisis ecológicas, bélicas y tecnológicas. Žižek insiste en que las crisis (ecológica, guerra, IA) se han vuelto emergencias globales que rebasan respuestas nacionales. Se suma a otras voces proponiendo explorar mecanismos colectivos supranacionales de control y decisión, no como nostalgia totalitaria, sino como reconocimiento de escala y urgencia (El País, 18 de mayo de 2025).
En otro de su escritos, titulado: Hegel y el cerebro conectado (2024), se pregunta: ¿qué queda del “proyecto humano” cuando la intención es conectar procesos mentales a máquinas digitales, mejorar rendimientos y, al mismo tiempo, abrir la puerta al registro, vigilancia y pérdida de privacidad y la libertad?
En una de sus obras de impacto actual titulada Hipocresía: la base de la civilización (2023), nos pone frente a una tesis incómoda: la vida social no se sostiene solo con “autenticidad”, sino con rituales, formas y máscaras que vuelven soportable la convivencia. Su propuesta es pensar la ética y la política menos como pureza moral y más como gestión de antagonismos: no abolir apariencias, sino entender qué hacen y qué encubren.
En el conjunto de su obra, Slavoj Žižek representa una búsqueda refrescante, que no da cuartel a la simulación, tan abundante en nuestro tiempo, por lo que no honra poder dedicarle este mes en la sección Desaprender Hoy de este espacio.